Droneport

Rwanda, África. 2016

El Droneport es el primer proyecto construido de la Norman Foster Foundation. El proyecto se basa en la idea de crear una red de puertos para drones a fin de repartir suministros médicos y otras necesidades en zonas de África y otros continentes de difícil acceso debido a una falta de infraestructuras de transporte.

El Droneport es el primer proyecto construido de la Norman Foster Foundation. El primer prototipo fue presentado durante la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016 y está ahora expuesto permanentemente en el Arsenale de la ciudad. El proyecto se basa en la idea de crear una red de puertos para drones a fin de repartir suministros médicos y otras necesidades en zonas de África y otros continentes de difícil acceso debido a una falta de infraestructuras de transporte.

El concepto del Droneport fue idea de Jonathan Ledgard, que lo desarrolló en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza. Ledgard propuso a Norman Foster el proyecto por su experiencia en el diseño de aeropuertos y por sus vastos conocimientos como piloto de planeadores, helicópteros y aviones.

 

El gobierno de Ruanda ha cedido un espacio y aportado financiación para el primer Droneport piloto. El proyecto ofrece una nueva tipología de construcción que, según se prevé, será omnipresente en el futuro, al igual que las gasolineras se han convertido en infraestructuras habituales para el tráfico de vehículos. El proyecto, con una fuerte presencia ciudadana, se basa en el uso de plataformas para compartir conocimientos. Permite un aterrizaje seguro de drones silenciosos en una zona densamente poblada y también incluye una clínica, un taller de fabricación digital, una sala de correo y un centro de comercio electrónico, lo cual le permite formar parte de la vida de la comunidad local.

El proyecto supone una evolución de la experiencia previa de Norman Foster y sus estudios en la construcción de aeropuertos, así como estudios anteriores para edificaciones lunares llevados a cabo en colaboración con la Agencia Espacial Europea. Al igual que las estructuras diseñadas para la Luna utilizan un mínimo armazón inflable y un suelo lunar impreso en 3-D, el Droneport se concibe como un “kit de componentes” en el que el encofrado básico y la maquinaria para fabricar ladrillos se entregan in situ, y las materias primas, como la arcilla para los ladrillos y las rocas para los cimientos, se obtienen localmente, lo cual reduce los costes de transporte de material y hace que la operación resulte más sostenible. La idea esencial es “hacer más con menos”.

La estructura abovedada de ladrillo tiene un impacto mínimo en el terreno y puede ser construida por las comunidades locales que la adopten. Asimismo, pueden unirse varias bóvedas para crear espacios flexibles según las necesidades del lugar y la evolución de la tecnología de los drones.

Los puertos también fabricarán centros para drones, lo cual generará oportunidades de empleo para la población local. Al brindar a los habitantes los conocimientos necesarios para la construcción, el proyecto pretende dejar un legado que propicie un cambio de mentalidad más grande que el propio edificio.

La Norman Foster Foundation fue la responsable de llevar el proyecto más allá de su fase inicial de viabilidad y hacerlo realidad, lo cual consiguió asociándose con la Fundación LafargeHolcim y obteniendo el compromiso de profesores y alumnos del MIT de Cambridge, Massachusetts, la ETH de Zúrich, la EPFL de Lausana, la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Cambridge en Reino Unido. El Droneport permanecerá en su ubicación como estructura permanente y como entrada a un nuevo parque público en el Arsenale de Venecia.